La Unión Europea no es la culpable de que mueran ahogados miles de seres humanos en el mar

La hipocresía elevada a la categoría de axioma dogmático cuando se trata de enjuiciar el problema de las migraciones masivas que se suceden en el mundo y, especialmente, a la hora de valorar el inmenso error que supuso, supone y supondrá la laxa política inmigratoria en Europa, nos conduce a una reflexión única que no tiene flecos ni derivadas:

Nuestras fronteras, nuestras naciones, nuestras ciudades, en suma, el sistema de convivencia que disfrutamos desde que terminó la Segunda Guerra Mundial (lo de los Balcanes fue un triste asunto ‘interno’ entre países recién escapados del comunismo, pero con todos sus vicios y tensiones acumuladas durante decenios) no puede ser violado constantemente por miles y miles de individuos e individuas extracomunitarios que atraídos por el paradigma del estado del bienestar que se supone que goza nuestra sociedad, se desplazan en condiciones de alto riesgo para sus vidas mediante el concurso de organizaciones de delincuentes compatriotas suyos hasta dejarlos a las puertas de nuestro continente, si llegan por mar, o sobre suelo europeo si lo hacen por otros métodos; momento en el que la maquinaria de gente de aquí que vive de oenegés y demás entes subvencionados los acogen y los ayudan a sortear toda clase de impedimentos legales para que no sean expulsados en su condición de delincuentes que han entrado y residen ilegalmente en un país que no les corresponde, muy a menudo mediante conductas agresivas, violentas o claramente criminales.

Esta música que no quieren escuchar muchos de los que creen estar en posesión de la verdad y expiden carnets de fascistas / racistas a quienes simplemente se resisten a verse invadidos por hordas de personas que no tienen intención alguna de integrarse y/o no están dispuestas a respetarnos habida cuenta de que su escala de valores es totalmente distinta a la nuestra; esta música está ahí y clama al cielo.

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¿Esto es normal?

Saber que han fallecido ahogados setecientos seres humanos que viajaban hacinados en un miserable pesquero que había partido de Libia y naufragó en la zona del Canal de Sicilia, que hace una semana fueron otras cuatrocientas las víctimas de otro naufragio de semejante calado, nos debe hacer posicionar en uno de los dos lados de la balanza: o se está a favor de que lleguen millones y millones más de desheredados de todo el planeta, o por el contrario se cierran las fronteras a cualquier tipo de entrada ilegal, se expulsa a quienes pululan por nuestras calles y plazas superviviendo trapicheando, traficando, prostituyéndose o atacando a la población local y a sus propiedades. No hay término medio.

Es más, y este planteamiento no se lee en los medios de comunicación de España que reciben subvenciones, créditos bancarios que no devuelven o encargos para insertar publicidad institucional; Europa, desde Gibraltar a los Montes Urales, ha de salvaguardarse y defenderse con sus ejércitos y fuerzas policiales ante este descalabro de la convivencia interna y frente a la incontrolada desproporción de gente que ha llegado en los últimos diez o quince años, ya que nunca antes en la historia de la Humanidad se había producido un shock tan agresivo contra las esencias culturales, económicas, de organización social y de identidad. Jamás se habían movido casi cuarenta millones de no europeos hacia Europa en tan solo tres lustros, sean asiáticos, africanos o americanos.

Por estos motivos, porque nos va la vida y la de nuestros descendientes; contando con que, como ya pronosticó ¡Gadafi!… ‘Europa será conquistada demográficamente por los vientres de nuestras mujeres’, que es exactamente lo que sucede y nos conduce al colapso demográfico en el que los recursos disponibles para mantener el ya precario estado del bienestar no es sostenible en el tiempo al ser tantos a repartir/recibir y tan pocos a aportar/cotizar.

Para entendernos, de Libia, de Siria o de dónde sea no pueden zarpar barcos con mil personas dispuestas a forzar los acontecimientos y a confiar en la bondad y la benevolencia cristiana de nuestra civilización.

Desde el momento en el que encaran la proa desde allí hacia las costas de nuestro continente, desde ese preciso momento, se está en estado de guerra. Así de fácil.

img7799_457¿Lo puede entender la gente que todavía es capaz de decir que si gobiernan abrirán las puertas de  par en par a todos los que quieran venir, vaciarán los CIE y darán la nacionalidad española a todo el mundo si la pide; y hablamos de PODEMOS o de la ANC (el ente secesionista creado por Esquerra Republicana de Catalunya para motorizar los movimientos independentistas en las calles en Cataluña), que ayer, en la figura de su hembra alfa, Carme Forcadell, llegó a soltar que ‘en una república catalana independiente, todos  seremos ciudadanos de Cataluña desde el primer día, y que por tanto no habrá problema de ‘papeles’’.

Están jugando con fuego.