A algunos de los que hemos recorrido seis décadas de vida nos apetece seguir luchando por nuestros principios y por la Libertad.

 

F3ilUEFXComo el maestro Pedro J. Ramírez apuntaba en su ‘carta del arponero ingenuo’ de su newsletter semanal en El Español -puro orgasmo-, “una gran vida, una vida plena es aquella que culmina con la defensa en la madurez de los ideales de la juventud”; que es lo que pergeñamos una parte del microcosmos periodístico cada vez que le damos al teclado e intentamos transmitir valores, referencias o motivos de reflexión a los lectores.

No se trata de pensar que ellos necesiten de nuestra ‘ayuda’ para interpretar los hechos y las causas-efectos que provocan. No.

Aquí, de lo que se trata es de explicar historias fiables, dar datos, espolear la reflexión, arrancar las máscaras de los ineptos, de los mediocres, de los traidores y de los ladrones y criminales y asesinos que amparados bajo mil siglas oficiales, oficiosas o toleradas revientan las costuras de la convivencia, dinamitan las identidades sociológicas y siembran la semilla del cainísmo, la lucha de clases, la depredación usurera y otras fórmulas de extorsión intimidación y hostilidad contra los que no son de su onda sectaria.

Sí, y espero que el Lector joven o de mediana edad llegue a los sesenta años para percibir todo con una perspectiva amplia, larga e intensa que acredita que las opiniones, excepto que se sea imbécil, se basan, cómo mínimo, en la Cultura, la inteligencia, la imaginación, la empatía y la generosidad basada en el humanismo y sus derivadas.

De ahí que sigan existiendo con sus motores a pleno rendimiento tantos y tan solventes periodistas y/o escritores en diarios y revistas, que una vez traspasado el paralelo de su medio siglo de vida dan el máximo intelectualmente, se liberan de ataduras alimenticias de primer orden (crear y criar familias e hijos) y se mojan en asuntos incómodos para otros ‘colegas’ en acto de servicio nutricional.

Por esta circunstancia, como Pedro J., un servidor -nacido el mismo año y con el mismo patronímico [podría usar la J., también]- a una escala mucho más modesta, apueste por seguir sacando el látigo-bolígrafo para asentar negro sobre blanco sobre el hedor pujoliano, la locura de Mas y su banda, el pringue de la lava socialista de Cháves y Griñán, el detritus del entorno pepero basado en los latrocinios de los bárcenasblesasratos, el disimulado afane de los narciserras… y tanta y tanta podredumbre; aunque todo haga parecer que el nepotismo y demás formas de robo de los recién llegados de la extrema izquierda (la extrema derecha no existe) también formen parte del paisaje, o sea: ‘casta’, término que aprendieron a soltar para referirse a los que estaban en el poder al que ahora han llegado y que usan para medrar y substituir a sus antecesores.

canas-300x200Benditos sean/seamos los que, ya con canas, jugamos limpio y con honor… y arreamos o damos leña al mono cuando procede.

Sencillamente eso.

 

 

 

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