Algunos, ¿estamos de los griegos hasta la narices? O de ¿cómo evitar que nos tomen más el pelo?

 

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, llega en su moto a la oficina del primer ministro para participar en una reunión de gabinete en Atenas, el domingo 10 de mayo de 2015. (Foto AP/Yorgos Karahalis)

Independientemente de que el portero de discoteca que lleva la cosa económica helena caiga con una cierta gracia por su pose y descaro (además de que no tiene un pelo de tonto y es culto), aquí hablamos de un país entero que, aunque vive de su renta de cuna de la cultura y la historia europea, es un desastre: Grecia.

Sucede que, y ni lo comprueben, porque es cierto, Grecia ha montado a los largo de sucesivos gobiernos socialistas post dictadura de los coroneles (1967-1974) un clientelismo que se asemeja al que ahora, felizmente, se está confirmando real y se va a machacar en Andalucía, mediante lo cuál y con la excusa de que la ‘gente coma’ [y no se subleve o toque las pelotas] se derrochan/ban inmensas cifras de dinero en subvencionar o pagar directamente a millones de personas que cobraban PER, peonás y demás milongas de vago-ladilla profesional; solo que en el caso de Grecia el insulto era total, ya que habían bicocas de ‘funcionarias’ señoras de la limpieza de un edificio de un ministerio público, como el del propio macho Alfa, el de Finanzas, de Yanis Varifakis, de las que habían 380… [repita] tres-cientas-ochenta, cobrando entre 1.500 y 2.000 Euros al mes -en Grecia.

Más: Además de ser ajenos al pago de impuestos -no paga ni dios-, los familiares y demás morralla afín al Poder griego, y vagos varios, pillos y tramposos, se habían acomodado a esperar hasta los ¡cincuenta años! [repita] cincuenta-años, para jubilarse con unas pensiones que aquí serían del grupo uno de cotización (por encima de los dos mil eurazos al mes; una fregona, más de 1.400).

Aceitunas-griegas-KalamataAsí que, al final, el Estado de las aceitunas de Kalamata [¿alguien conoce alguna cosa más que fabriquen y exporten con un mínimo de reconocimiento y éxito comercial? No, ¿verdad?] no pudo resistir semejante sangría improductiva e hizo un default cómo la copa de un pino, solo que, una vez maquilladas la cuentas ante la Unión Europea -ergo: engañándola- ha sido desenmascarado chupando del bote de los paganos (de pagar, que no, de idólatras) del resto de la U.E. que cumplían una razonable ortodoxia fiscal y una aceptable transparencia contable nacional; hasta que se han (nos hemos) hartado de tanto cachondeo y trilerismo de baja estofa.

A ver: España, por ejemplo, y el PP o Rajoy en particular sufren las iras de la ciudadanía por los recortes realizados en tantos frentes, las subidas de impuestos y el incumplimiento de promesas programáticas que han tenido que aplicar para cumplir con las exigencias del sistema (otro día hablaremos de eso; si la troika, si la Merkel…); pero España, a base de autocontrol y sacrificio, se ha salvado del rescate, parece que remonta en crecimiento económico, se modera el desempleo y es el país europeo que más crece, aunque el estado catatónico en que quedó nuestro país después del zapaterismo, la crisis internacional y la depredación autóctona pujolblesabarcenera, entre otras, ha secado la ubres y nos ha laminado los esquejes de dignidad y progreso que nos merecíamos… Así que es igual, según sea Vd. de derechas o izquierdas, constitucionalista o no, de ratas, en España, las han encontrado en todos las cloacas de casi todas las siglas de partidos (solo se salvan los que no tocaban pasta por no estar en puestos clave de gobierno), motivo por el que a cierta distancia estamos en la obligación de denunciar que Grecia nos toma el pelo, nos ha costado una pasta y nos puede costar todavía mucha más… y no tenemos para regalar a nadie.

Así que, dejen que reproduzca unos breves cortes de un excelente análisis de Fermín Cacho en su competente diario VozPopuli , para absorber el 100% del problema y comprenderlo: Lean, son tres:

1- El puerto del Pireo se ha convertido desde la llegada de Cosco en un espejo en el que un país acogotado por la ineficiencia puede mirarse las vergüenzas. Sólo hace falta observar lo que ocurre en la zona portuaria que gestionan los chinos, con su febril actividad diaria, con sus beneficios crecientes, y compararla con la parte que siguen llevando los griegos, con sus instalaciones vacías y en bancarrota, con grupos de trabajadores, en realidad funcionarios públicos, que se aburren paseando con las manos en los bolsillos, para entender los problemas de fondo de Grecia y de su sector público. El Gobierno de Alexis Tsipras anunció nada más llegar al poder la suspensión de los planes para completar la privatización total del puerto, entre la alegría desbordada de los sindicatos locales, acostumbrados, por cierto, a colocar a sus hijos en sus puestos cuando se jubilan, en general muy jóvenes y en condiciones sumamente ventajosas.

2- Prestar ingentes cantidades de dinero a tipos que parecen no tener la menor intención de devolverlo es de cínicos o de idiotas (…) Si Grecia hubiera acometido los cambios y reformas exigidos en tiempo y forma, el país se hallaría ya en la senda de la recuperación, y los sacrificios asumidos hubieran tenido sentido. Su radical negativa a aceptar tales reformas, porque está en la naturaleza de muchos griegos vivir del cuento, no ha hecho sino empeorar la situación.

Y 3- Los griegos tienen derecho a salir del pozo en que se encuentran, pero solo ellos lo lograrán con su trabajo y esfuerzo. En esa vía, tal vez lo mejor sería abandonar la zona euro para poder poner en marcha su economía sin estar atados a tipos de interés y de cambio dictados por economías muy diferentes. Cualquiera que sea el acuerdo que se alcance estos días, lo que parece claro es que la economía griega necesitará seguir enganchada, como lo están ahora sus bancos a la teta del BCE, al gota a gota de los acreedores de la Eurozona, a una interminable transfusión de sangre que seguirá saliendo de los bolsillos de los contribuyentes europeos. Los burócratas de Bruselas parecen querer seguir dando vueltas a la noria helena, pero los ciudadanos empiezan a estar realmente hartos: de los griegos, por supuesto, pero también de sus políticos.

The leader of the Spanish Podemos party Pablo Iglesias (R) next to Syriza leftist party leader Alexis Tsipras during a pre-election meeting in central Athens on January 22, 2015. Greeks go to polls for general elections on January 25. AFP PHOTO / ARIS MESSINIS

Y nosotros también estamos hartos, del motorista, de Alex Tsipras y de los piños en alto de su amigo Pablo Iglesias, que va por la misma senda y puede conducir España al desastre.