¿Por qué no se reinventan la buenas e imaginativas bebidas alcohólicas, combinados y cócteles… pero sin alcohol?

 

¡Inventen el sabor de la ginebra, el whisky, el ron, vodka o tequila, o lo que sea; sin que nos jorobe el hígado, el estómago, las neuronas y el peso corporal! La cerveza lo ha conseguido con razonable eficiencia y el vino casi. Habiendo como hay tanta I+D+i en la industria alimentaria y, en concreto, en la de los saborizantes, pigmentos y demás aditivos que ya se utilizan para dar sabor, color y textura a lo que comemos y bebemos [si hasta hay preservativos con sabor]… ¿cómo es que no se ha entrado en este segmento de mercado y de consumo inmenso?

Sabemos que al ‘sistema’ le conviene tener a la gente atontada o drogada, sea a través de los accesibles y baratos tropecientos redbulls y multicentrums de turno que espitan al personal; o vía contraria, con antidepresivos, ansiolíticos, somníferos con receta médica -o parafarmacia y herbostería excitante o aletargante de venta libre-… o estupefacientes por vía ilegal como la cocaína, marihuana/grifa, pastillas, LSD, heroína, metanfetaminas y lo que convenga.

O cómo creen de qué van dopados muchos de los famosos o algunos ilustres parlamentarios y demás líderes políticos cuando aparecen en público o en televisión y radio?

15247574Para entendernos, un servidor me he comprado una botella de Margarita José Sauza, 750cc, 15º. Viene preparada, es barata (menos de 5 Euros, 700cc), está rica y lleva la proporción exacta de Tequila, Triple Sec y lima, y servida bien fría en su copa peculiar con los bordes con sal está tan de fábula que te ayuda a decidir tomarte más de un par, por lo que me he preguntado por enésima vez ¿nadie puede sintetizar esos sabores sin el alcohol?

España es un paraíso para el bebedor, y el que más destaca por el precio de las copas, que parte de una cerveza un Euro, en un bareto, o una botella de ginebra o ron marca blanca desde cinco; además el acto de beber ha ayudado a generaciones y ayuda ahora a socializar, a desinhibirse y a evadirse un poco si se coge el ‘puntito’ previo a ir colocado y mucho antes de los ‘cantos regionales’; de ahí que coexistan tantos bares, bodegas, cerverecerías, coctelerías y demás establecimientos en los que la copa o el trago de alcohol es el leit motiv que reclama al cliente. Y que dure, pero…

La pregunta es esta ¿acaso los países musulmanes en los que nadie bebe ni una gota -excepto las hipócritas élites en sus orgías o fiestas privadas o en sus viajes al extranjero- funcionan mejor que los demás? Si acaso, habrá un porcentaje menor de enfermos de cirrosis hepática o de gota, y escasos accidentes de circulación (si tienen coches) por alcoholemia. O ¿son quizás más pacíficos? O ¿aportan más cerebros privilegiados a la Humanidad, en materia de pensamiento, tecnología, inventos, servicios… bienestar? ¿Verdad que no? Por lo tanto, las sociedades que beben son iguales o mejores que las que no.

Dicho esto, llegamos a dos conclusiones: que del chato de vino o la caña de cerveza o la copita de anís que se consumía hasta la mitad del siglo pasado, se ha pasado al botellón, al combinado, a la tanda de chupitos para coger una melopea ipso facto, o a cargar baterías con bebidas energéticas y alcohol de alta graduación, un cóctel explosivo que permite estar a tope hasta horarios after hours, pero que mina la inteligencia del bebedor hasta convertirlo en un zombi que desde el lunes hasta el viernes siguiente tendrá que recuperarse del manotazo que ha sufrido su integridad mental, hasta que poligonee de nuevo durante el siguiente finde y vuelta a empezar.

Por eso nos preguntamos si ¿no es posible inventar y promocionar un consumo de neoproductos que de forma real o placebo exciten un uso tribal e ingesta social en substitución de los lingüetazos y cubatas, actuales?

A los fabricantes de destilados aguardientes podría acabárseles parte de su agio actual, pero también se les ha terminado a las tabaqueras y a los que vendían carretes fotográficos y, o se han reinventado o, se dedican a otros asuntos. ¡Que sean ellos los nuevos negociantes de esos productos substitutivos!

¿Tan difícil es parir un nuevo sabor, formato y concepto que incorpore un poco del toque energizante de la cafeína, la teína, la taurina o el guaraná, para estimular cuando corresponde; o por el contrario, crear una pócima relajante basada en la valeriana o el catnip, la pasiflora o el serpol? ¿Es tan complicado ‘vestirlo’ con un buen plan de Marketing de manera que se introduzca entre los consumidores early adopters y de ahí al mercado global?

¿No sería una buena idea que los gobiernos potenciaran este enfoque sociológico? O ¿ya les va bien tener a la juventud -y a los no tan jóvenes- dándole a la botella y a las drogas para que no toquen las narices y se les reboten?

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El gran barman Ceferino, del Dry Martini Bar de Barcelona, oficiando en plena liturgia

Lo dicho: Mojitos, caipirinhas, daiquirs, margaritas, dry martinis, cuba libres… y whisky, ginebra, ron, vodka, cognac o brandy sin graduación alcohólica, o sea, una especie de zero-zero accesible, barato y dignificado.   Así dejaríamos el vino y la cerveza como bebidas placenteras que consumidas razonablemente [¿dos/tres vasos/copas al día?] no alteran tanto como los 40 o más grados de los aguardientes fruto de la destilación, que serían un premio para el paladar y un placer para los sentidos. Ummm, un Dry Martini al acabar la jornada.

Si los imaginativos austríacos de Red Bull aparecieron en los 90’s con un producto cuya categoría comercial ni existía y miren hasta dónde han llegado, ¿no hay nadie que se atreva a crear una gama embotellada o envasada como proceda de coctelería sin un grado de alcohol, para consumo doméstico y masivo?

tinto_verano_clasico_sinalcohol_1500_pet_xlEs más: si los ejemplares y competentes creativos de Don Simón sacaron su sangría o su  ‘tinto de verano‘, de vino con gaseosa ya preparado, e hicieron las versiones ‘sin alcohol’ (como en La Casera), y sabe sangría o a vino con gaseosa… ¿no podrían sintetizar la esencia del ron, por ejemplo, y mezclarla con cola; o la de ginebra y mezclarla con tónica?

Seguiremos yendo con placer a los buenos locales dónde te preparan un excelente combinado o un cóctel, o te escancian con profesionalidad un vino, cava o champagne, ya lo creo que sí; pero, el resto de consumo casero o de cantina, de local nocturno o de fiesta particular, rave o ‘botellón’ no hace falta que se riegue con tanto -decimos tanto- etílico.

No es nada raro. Un buen día se prohibió fumar en los bares y discotecas y siguen abiertas.

Pues eso.