La jornada de reflexión ha de servir para algo, o al menos para que nada ni nadie la altere

Año tras año, los diferentes gobiernos, los dirigentes políticos y la Prensa callan siempre los muchos altercados, desórdenes o actos más o menos violentos o coactivos que ciertos grupos perpetran durante la Jornada de Reflexión, las 24 horas antes del día de la cita electoral de que se trate.

arte-callejero12-0001Esta violación de la tranquilidad, la paz y el juego limpio no es baladí ni casual; obedece a lo que los manuales de agitación y propaganda de inspiración marxista leninista -el fachamen en esto es más buena gente- consideran que alterar la tranquilidad forma parte de la ‘lucha’ cotidiana y va incluida en el pack, motivo por el que cientos de descerebrados y/o mercenarios del desorden y la insurrección aprovechan para amedrentar, coaccionar o directamente atacar a sus contrincantes adversarios en las urnas, de forma que estos se sientan intimidados y sus simpatizantes horrorizados y acobardados para ejercer las múltiples funciones de colaboración (interventores, etc.) para que el proceso electoral y el recuento sean limpios y se ajusten a la Ley.

Como que el significado y la validez de la Jornada de Reflexión no lo explica nadie, si la consideramos como 24 horas de ausencia absoluta de actividad propagandística por parte de los políticos y sus tentáculos institucionales y mediáticos, no está de más que recordemos que ‘reflexión’ es la acción y efecto de reflexionar; y que reflexionar es considerar nueva o detenidamente algo. Un asunto más que imprescindible este año con la aparición de dos partidos inesperados hace unos meses: Ciudadanos y Podemos.

images (4)Es muy sencillo de entender. La ciudadanía necesita este paréntesis de la jornada de reflexión para ordenar sus ideas y llegar al día D con un criterio honrado, sagaz y bienintencionado; y sobre todo con la seguridad de que la persuasión de los mensajes alienantes que se han recibido durante la campaña y antes de ella no hayan borrado demasiados elementos neuronales de inteligencia y de sentido común, para que aún permiten dilucidar lo que conviene más a uno mismo, a los propios, a la comunidad inmediata y a la ciudad, región o comunidad autónoma en dónde se pace y/o se vive.

Miremos con lupa los noticieros/telediarios televisivos, o escuchemos la radio, o, leamos los diarios para detectar el juego sucio que practican la casi totalidad de partidos durante dicha jornada de reflexión, exhibiendo hasta la extenuación los últimos actos electorales anteriores a las doce de la noche anterior, o colando a algún gerifalte cabeza de lista en una almuerzo popular en la sierra, bebiendo de una bota de vino y abrazando a unos niños que ni conoce; pero chupando cámara y soltando alguna parida de manual en pro de su banda o en contra de las demás.

Al lector avezado y algo rebelde de SELECTO*DIGITAL no se le escapará nada de lo que ocurra el 23 de mayo en este sentido. Sea observador y ya verá como pasan cosas.

Y entonces, obre(mos) en consecuencia.