2.262.424 de mentiras que revientan las costuras de la convivencia en Cataluña

 

Engreídos y hostiles como nunca, los capos y paniaguados de la patraña golpista perpetrada desde la Generalidad catalana se permiten cifrar en 2,2 millones los votos captados con ocasión del butifarrendum del 1º de octubre de 2017. Dos coma dos millones de supuestos votos emitidos por no se sabe quién, recontados ni se sabe cómo y procesados a lo loco han servido para proyectar una imagen exitosa de la jornada y sus pretensiones, que no se olvide que es acceder a una secesión inmediata y planificada que quiebre la pertenencia histórica de la región catalana a España.

Focalizado en un elato presidente, Puigdemont, el lance golpista se circunscribe a una apuesta clara de los sediciosos a través de una provocación constante y creciente contra las instituciones españolas que, no se sabe por qué, han cedido ante el empuje inexorable de la insumisión y ante la existencia de dos generaciones de jóvenes catalanes que se han educado en madrazas integristas y monotemáticas en materia de antiespañolismo feroz, gente que vota desde los ¡quince años!

Lluís Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña, en 1934

Así, movida la ficha del domingo 1, se vislumbra un panorama terriblemente peligroso por contaminado e incierto. Una expectativa vertiginosa en la que la huelga general convocada para el 3 de octubre, una agitación constante de la calle (los comercios y empresas afines al régimen, así como una parte del funcionariado, ya han ‘parado’ a las doce horas del lunes 2, para mostrar ‘su repulsa’ por la violencia ejercida por la Policía Nacional y/o la Guardia Civil) y el potencial uso simbólico del 6 de octubre como fecha clave para declarar la república catalana, en homenaje a lo que Lluís Companys llevó a cabo en idéntico día de 1937… ¡hace ochenta años!, algo que añadirá más zozobra y aflicción entre la población leal a la unidad de España; pues aportarán más terror las dosis crecientes de agitación y propaganda mediática de las cadenas de televisión en manos de la extrema izquierda, que junto con los mantras que publican los Media públicos o privados adocenados y subvencionados seguirán borrando de las mentes de la ciudadanía cualquier atisbo de coherencia, sentido común y patriotismo, cóctel explosivo que permitirá implementar el resto de herramientas ideológicas pensadas para subvertir el orden establecido y fomentar el nuevo orden mundial en un territorio avanzado y rico.

Efectivamente, Cataluña es el laboratorio en el que se ensaya otra vertiente de la desnaturalización de la identidad europea y su substitución por ‘otra cosa’ basada en la laminación de los valores históricos autóctonos y en una inmigración afroasiática musulmana que dinamita lo que queda de la personalidad cristiana y de la cohesión social e intergeneracional de nuestra tierra. No en vano es palpable que con un ‘divide y vencerás’ la estrategia de quienes controlan y aplican la jugada es más fácil de monitorizar; de ahí que por activa y por pasiva ambos bandos, constitucionalista y sedicioso, mantengan este pulso que se lleva/rá a todos por delante si no se actúa drásticamente neutralizando a los (i)rresponsables de tamaño desaguisado… y a sus cómplices necesarios, de antes o de ahora.

Pere Serrat

Selecto Digital