El seguro triunfo de Trump; el revulsivo que solicita el momento

 

Jugar con las palabras, sobre todo con los apellidos de las personas, es un gozo infinito para cualquier letraherido o pasapalabrero de postín. Puedes ligar y desligar montones de silogismos y de fórmulas retóricas a conveniencia de cada uno.

A menudo, las coincidencias y las polisemias concuerdan entre el portador de un apellido y éste; motivo que anima a la guasa.

Si nos fijamos en la actualidad, en España, el macarra Gabriel Rufían, portavoz adjunto de ERC en el Congreso, es el prototipo que más hace honor a su apelativo familiar, al tratarse él de un rufián de manual, en todo acto, momento e intención de su miserable vida.

En otra galaxia cuantitativa y cualitativa, Donald Trump apetecería a muchos que significara, por Trump, algo despectivo, pero no.

Aunque apriorísticamente este factor anecdótico sea irrelevante, los Media del stablishment se cuidan muy y mucho de no aportar ni un solo mensaje o cobertura positivos a favor del candidato republicano; no digamos en estos momentos en los que hay en juego tanto poder, de ahí que oscurezcan cualquier asociación de Donald Trump con nada agradable que conlleve ganar las elecciones presidenciales de EE.UU.

Así que, para despistados, malintencionados sectarios y víctimas de la LOGSE y de las distintas desescamaciones culturales perpetradas por PSOE, PC/IU, CiU, ERC, Podemos y demás jarana antisistema, la traducción al Español del apellido del neoyorkino del cabello imposible es literalmente ¡TRIUNFAR! o ¡TRIUNFO!

hillary-smellingsPara que no sorprenda el resultado del escrutinio del martes 8 de noviembre de 2016, en que Trump vencerá, valga esta disquisición cabalística, ya que ¿cómo no va a ganar alguien que se apellida Triunfo, ante una adversaria perversa y soberbia, ‘la’ Clinton, que no ha demostrado jamás una actividad ni un mérito propio, a no ser el de medrar a la sombra de su marido?