Elecciones 26-J de 2016. Bailando en un campo minado

 

Que no se confunda a nadie. Si el domingo veintiséis de junio a alguien le parece ver que los votantes asisten alegres a los colegios electorales, erra.

PODEMOS--575x323Si ese día se vislumbra a la población que atiende a la llamada del voto porque todavía cree en la democracia como el menor de los males posibles para organizar la sociedad, y se ve al personal andando dando pasitos y saltos variados sobre el suelo de las sedes en que se hayan instalado las urnas, no nos vayamos a creer que los movimientos de pies obedecen a una irrefrenable necesidad de bailar para transmitir y testimoniar  júbilo por poder elegir a nuestros representantes en el Parlamento Español; no.

Lo que sucederá (y ya hace tiempo que viene ocurriendo) es que la gente anda de puntillas para evitar que le exploten minas a su paso, o que pisa cucarachas surgidas del magma de papeletas, sobres, urnas y demás parafernalia puesta a disposición del respetable para que crea que votando influye y condiciona algún tipo de orientación política que sirva de verdad al Pueblo y lo haga más feliz y seguro. Eso es lo que sucederá: que se confundirán los gestos para evitar trampas y fraudes con coreografías de claqué o pasos de ballet.

No hay más tu tía que asumir que es vergonzoso votar a los mismos partidos que están cubiertos de m… hasta las cejas, o hacerlo por los que todavía no han podido saquear las arcas del Estado –por falta de tiempo- aunque ya señalen maneras en materia de financiación ilegal de sus campañas y otros afanes propios de la cleptocracia que nos ha arruinado y que nadie quiere neutralizar por aquello de no pisarse la manguera entre chorizos y corruptos. Es de pusilánimes, cobardes o traidores apostar siempre por las mismas siglas u otras camufladas bajo marcas que no expresan nada más que una codicia extrema para entrar o permanecer dentro la rueda de los cargos electos y sus salarios, dietas y prebendas provenientes del presupuesto general de la Nación.

Así que con la nariz tapada y una adecuada reserva de vacunas y antibióticos para evitar infectarse se puede asistir al próximo aquelarre electoral que en España ha perdido toda su credibilidad, para que sigan mandando y desvalijándonos los mismos o sus secuaces inmediatos.

Si no, ¿por qué sigue sin entrar en la cárcel el clan Pujol y sus podridas redes clientelares de la órbita de Convergència i Unió? ¿Por qué no se ha llegado al final en materia de sobres con sobresueldos en negro en el Partido Popular? ¿Cómo los máximos gerifaltes del PSOE han robado a Andalucía los fondos comunitarios y estatales destinados a formación, habida cuenta que buena falta le hace a la región y a sus desempleados que salgan del marasmo tercermundista y subvencionado en el que todavía siguen viviendo? ¿A qué viene tanta cautela ante el separatismo provocador catalán y su Podemoshostilidad contra España, fomentado por CDC (o cómo se llame en cada minuto), ERC y CUP?  ¿De dónde sale el poder mediático que ejerce Mediaset y Atresmedia a todas horas y con asfixiante intensidad y mala fe a la hora de promocionar y proteger a las huestes y hordas comunistas y anarquistas que campan a su anchas por sus platós vendiendo una más que potencial revolución que puede dinamitar nuestro país, de la que ya se puede comprobar lo que supone en las zonas en las que han logrado alcaldías (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz, Santiago, etc.)?

Que España está minada nadie puede negarlo. Minada con alevosía, premeditación y bajos instintos. Minada ad hoc para que las costuras revienten a la que se enrarezca un poco más la convivencia y la situación económica se deteriore por cualquier motivo idiopático o inducido por las terceras partes que controlan el tablero de juego en el que nos toca ser piezas comparsas de una conspiración en toda regla que se fundamenta en tres grandes variables hostiles  a los intereses de la población:

  • La ruina económica, la precariedad laboral, el recorte del estado del bienestar, el plan de substitución demográfica de los españoles de raíz europea por africanos y asiáticos, sobre todo musulmanes.
  • Una subversión moral, cultural e intelectual para disgregar el sentimiento identitario y de pertenencia a una comunidad. En el fondo, antipatriotismo letal.
  • Los torticeros y manipuladores nuevos paradigmas para que las nuevas generaciones asuman acríticamente la globalización, la interculturalidad, el mestizaje racial y la demolición del núcleo familiar como célula esencial de la organización de la Humanidad.

De todo ello se desprende que en esta próxima cita electoral solamente hay un partido engastado en el centro sociológico al que votar a escala estatal: Ciudadanos. Efectivamente, se trata de la única formación que acaba de aterrizar en el terreno de la política a escala estatal española. Que se sepa, no ha infringido reglamento ni ley alguna, algo que comparativamente hablando sitúa al partido de Albert Rivera en un microclima higiénico y prometedor, atractivo para el votante y esperanzador como alternativa al sistema bpartidista.

Como que nadie más puede ofrecer un expediente limpio y cándido, además de que nada del programa de C’s colisiona contra los valores e intereses colectivos de la mayoría de españoles, quizás se pueda colegir que ahora, para el bien común de nuestra sociedad y frente a los desaguisados que hemos comprobado que se perpetran en el resto de partidos en concurrencia, considerar el voto a favor de las listas de Ciudadanos es un acierto y un acto racional y oportuno, si no queremos seguir dando cancha a los malvados o a los zopencos que pululan en el Congreso y el Senado.

En situaciones límite, y España lo está, no puede apostarse por propuestas extremistas de izquierda y anarquismo radical, a la vez que no se puede confiar en una derecha pringada con todo tipo de escándalos económicos, o en un socialismo desnortado y en caída libre que mete con calzador a candidatos necios y/o inútiles, o en bravucones nacionalistas secesionistas.

Así que, con propósito de centrar bien a nuestro país, excepto los que viven del momio apesebrado gracias a los partidos, la ciudadanía digna debería confiar en Ciudadanos como única opción inteligente y práctica que ayude a solucionar problemas en lugar de generarlos.