El inadmisible sectarismo fanático de la Sexta y su macho alpha Antonio García Ferreras

En un inexplicable horario mañana-mediodía que a saber quién puede ver, excepto que sea un jubilado, un desempleado, un ocioso funcionario o un político de poco nivel, la cadena de televisión La Sexta emite un programa diario denominado Al Rojo Vivo, que se ha convertido en el púlpito de los extremistas comunistas de Podemos y su propuesta programática frentepopulista.

A cargo de la dirección y la presentación está el leonés Antonio García Ferreras, un integrista que demostró sus dotes manipuladoras en la SER durante la triste jornada (y posteriores) de los atentados del 11 de marzo de 2004, cuando se puso en marcha una temible campaña de intoxicación informativa que condujo a un deficiente estado mental ciudadano que metabolizó erróneamente las intenciones ocultas tras la masacre, todavía no aclaradas conveniente y convincentemente, pero que conllevaron un vuelco electoral que nos proporcionó dos legislaturas de genuino vértigo institucional bajo la égida de Rodríguez Zapatero, el presidente más lelo e inútil desde la muerte del general Franco.

García Ferreras cuenta con la patente de corso que le concede la propiedad actual de la cadena, en manos de  Atresmedia Corporación que agrupa para la emisión dentro de territorio español dos canales generalistas y otros tres temáticos, además de dos que emiten las señales de las generalistas principales y sus correspondientes equivalencias en HD. Hablamos de una bula encaminada a propiciar un nuevo cambio en el panorama español, para que un nuevo frente popular de comunistas, socialistas e independentistas, bajo distintas marcas, siglas y extrañas alianzas, capture los votos necesarios para expulsar de la arena política al Partido Popular y a todo lo que se atreva emerger a su derecha.

becarios_wyoming5En esta tesitura, es alarmante y provocativo observar cómo a todas horas, en todo escenario y ocasión, dicho comisario político y sus adláteres inmediatos –Ana Pastor (su compañera sentimental) y Cristina Pardo (que lo sustituye a menudo en ARV)– echan mano de todos los rostros interlocutores del politburó de Podemos –y sus marcas franquicia–, a la vez que machacan a los populares y amplifican cualquier sospecha,  imputación, acusación o caso cerrado que huela a derecha; astucia que no aplican cuando se trata de escándalos emanados de los socialistas, los comunistas y demás patulea del puño en alto.

Es semejante y omnipresente presión psicológica la que convierte La Sexta en una colosal herramienta de agitación y propaganda a favor del comunismo que se intenta implantar a través de Pablo Iglesias y su aparato mediático.

Añadamos que las demás marcas de Atresmedia, concedidas a dedo y de forma suicida por un errático y necio Partido Popular cuando se redistribuyó el nuevo espacio de la TDT y se adjudicaron frecuencias, de las que la Cinco, Antena Tres y el ex Canal+, ahora convertido en Cuatro, son el más claro ejemplo de la guerra abierta contra el PP y Ciudadanos,que también se intenta neutralizar desde el bando rojo del espectro fáctico de la ultraizquierda y la izquierda caviar.

Por esta circunstancia, cabe deducir que una vez más se ha visualizado que los populares no han sabido tejer una red de medios audiovisuales afines, habiéndolo entregado todo a las manos de sus contrincantes ‘enemigos’ que sí miman a sus voceros y aliados naturales, desde las lumbreras a los tontos útiles.

s-l300Lo extraño es que el PP siga contando con esos siete millones de votos que les permiten ser la fuerza más votada, aunque después la matemática absurda postelectoral impida que gobierne el ganador, porque si nos atenemos a que lo que propugna Podemos e IU y resto de mareas y compromisos desilustrados y fanáticos es claramente revolucionario, revanchista, nihilista y potencialmente explosivo, no es nada normal el mix parlamentario actual en que prácticamente se puede contabilizar que las fuerzas presentes son mitad y mitad, mientras que solamente impactan los mensajes frentepopulistas.   Quizás suceda que los púlpitos de la extrema izquierda y la izquierda están más bien engrasados y apoyados por poderes fácticos que persiguen dinamitar España, ya que los que correspondería que estuvieran próximos al PP o C’s ni están ni se les espera, como se puede comprobar si se atiende el único canal de TDT afín a la calle Génova, la 13 (de la COPE), que mientras el rojerío se desmelena y vende su burra, está emitiendo ‘en pruebas’ o dándole a la teletienda.

Así, cabe prever que aparezca una fuerza equidistante de Podemos y su magma marxista leninista. Llamémoslo un partido patriótico e identitario, y socialmente comprometido con los tres mayores problemas que nos martiriza la existencia: La corrupción, el desempleo y la desvertebración del Estado, vía procesos independentistas internos y merced a la invasión migratoria afroasiática que diluyen nuestra personalidad y nuestro lícito estado del bienestar.

Marine populismo

En el resto de Europa ya han movido ficha al respecto, motivo por el que las cosas están cambiando gracias a la aparición de nuevas fuerzas políticas que enarbolan las banderas de la protección bien entendida de la ciudadanía autóctona, a la vez que señalan abiertamente sobre quién, cómo, dónde y porqué nos están moliendo a palos los que deberían estar a nuestro servicio y facilitarnos la paz y la justicia.

Veremos.