La metástasis zapateril y el bolchevismo y leninismo que anida en Podemos son un grave peligro social

Leyendo hoy el efervescente diario Periodista Digital se podía encontrar una pequeña joya de la asertividad mental de la gente que dice las cosas por su nombre.

Éste es el caso de Santiago López Castillo que en su artículo ‘La vigencia de Lenin, hoy’ describe con certeza el problema que tiene España con los que la odian desde dentro, con la peste comunista reinventada alrededor del producto podemita, y mediante la evidencia de que el socialismo actual en manos del incompetente Sánchez es un fiasco tóxico e inútil como solución a los problemas y alternativa de gobierno. Lea estas explosivas declaraciones del ex ministro socialista Corcuera para entender el alcance de la tragedia: http://www.periodistadigital.com/periodismo/tv/2016/01/20/jose-luis-corcuera-psoe-pedro-sanchez-incompetente-cascabel-13tv.shtml

Para potenciar el asunto que nos ocupa, hemos subrayado algunas esenciales definiciones que López Castillo aflora en su artículo.

No tiene desperdicio.

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“Llegaría después un tal Zapatero …” La vigencia de Lenin, hoy”

 

2011-09-19_IMG_2011-09-12_01.37.18__7104326Han sido los nacionalistas [secesionistas, golpistas] quienes, además de odiar y orillar nuestra lengua, siguen pervirtiendo el segundo idioma del mundo. Para ello, utilizan la mentira -a la que tan aficionados son los socialistas- y retuercen los verbos igual que un calcetín sudado. Es esta maravillosa herramienta el principal objetivo de estos separatistas de aldea y que sólo usan el inglés para eslóganes en la pancarta. En la memoria de todos, y desde hace dos decenios, el castellano está proscrito hasta en las mercerías donde se cogían medias por puntos. En los colegios, en los institutos, en los centros oficiales de la región, en los campos de fútbol, en las algaradas y, en definitiva, en cualquier acto social; de ahí que Cela, sin entrar en andurriales políticos, hiciera una defensa a ultranza de nuestra lengua común en el I Congreso Internacional de la Lengua Española (1997).

Llegaría después un tal Zapatero y sin saber el significado de lo que es el eufemismo se puso a dulcificar expresiones teniendo como doctas consejeras a las Leire Pajín y Bibiana Aido y no vuelvas. Suyas son, entre otras, las descerebradas ideas de ZP. A saber: “La nación es un concepto discutido y discutible”; “Estamos en la Champions League de la economía”; “Estoy muy de acuerdo en que se multe a los establecimientos que no rotulen en catalán”; “España no se rompe, está más unida que nunca”; “La crisis es una falacia, puro catastrofismo”… Bla, bla, bla. Así, hasta un corolario infinito de barbaridades cum laude.

Volviendo a Lenin, su decálogo (1913) no puede tener mayor vigencia. Tras definir la democracia como “una lacra de la burguesía”, anima a corromper la juventud y que practique la libertad sexual; control de los medios de comunicación; dividir la población en grupos antagónicos; irradiar la desconfianza de los líderes de otros partidos; promover huelgas a tutiplén e incrementar los disturbios; destrucción de los valores morales, la honradez y enfatizar el descrédito de los gobernantes; asumir el poder sin ningún escrúpulo; y, por supuesto, hacer referencia siempre a la democracia y al Estado de Derecho.

pablo-iglesias-socialdemocrataHecha esta exposición, la pregunta inmediata es: ¿el ideario lo pergeñó el terrorífico Lenin o Pablo Iglesias? Está claro que los estudiantes asamblearios de las facultades politizadas tienen más que aprendida la lección y han puesto en práctica la doctrina comunista con mucho esmero y los educandos con no menos entusiasmo. Y es que lo alienante es ver que hablamos de una enfermedad contagiosa, mismamente el ébola, sólo que en vez de llevar equipamiento de protección contra el virus se peinan rastas, llevan coleta o lucen pendientes, tres como poco, y cremalleras por todo el cuerpo… y mochila grasienta antidisturbios.

Lo digo para aquellos que, además de ir enfundados en la franela de lo políticamente correcto se resisten en no caerse de un guindo.