Algo esperanzador sucedió durante el partido de fútbol del Real Madrid vs F.C. Barcelona. ¿No lo notó ?

 

image_content_17443884_20151121202229Además del estimulante, impecable y limpio espectáculo deportivo de dos grandes equipos mundiales cuyos jugadores, plantilla y entidad social siempre se respetan en el campo de juego, aunque una mínima parte de su afición se exalte alguna vez, el sábado 21 de noviembre, durante el partido Real Madrid – F.C. Barcelona, se puedo constatar un fenómeno del que casi nadie se ha hecho eco y que es suficientemente explícito para valorar la situación actual del exhausto pueblo español en términos sociológico-políticos relacionados con el proceso independentista catalán; sobre todo si nos referimos a la contención forzada de los secesionistas [habituales entre los seguidores que se desplazan siguiendo al club culé] al ser conscientes que la Ley estaba previniendo altercados mediante controles exhaustivos y rigurosas medidas y sanciones contra los aficionados y contra el propio club deportivo anfitrión si permitía que el público desbarrara o alterara el mínimo orden exigible en grandes aglomeraciones y en las circunstancias de caución del ‘defcon’ 4 actual dados los acontecimientos que se encadenan en Europa.

x450579_74547_1.jpg.pagespeed.ic.ukxlzP9onEAunque se ha de decir que, desgraciadamente es a causa de los  recientes asesinatos genocidas islamistas, los controles exhaustivos policiales y de seguridad previos y durante el encuentro que se montaron no dieron margen a que los terroristas se colaran y, de rebote, a que se desmadraran los descerebrados que usan el deporte ‘rey’ como escenario de sus miserias. Por esto, fue notorio que sucedieran tres secuencias de elevada intensidad y significado, de las que hemos de tomar buena nota para controlar en el futuro a las masas para que estén eficazmente sujetas a unas reglas del juego o instrucciones claras y expeditivas.

Digamos que:

1) Habrá un antes y después respecto a la pseudotolerancia –en realidad dejadez de funciones o prevaricación- habida hasta ahora hacia los desmadres del proceso soberanista, vulgo: golpe estado o, como mínimo, insurrección sediciosa o rebelión de una parte de España regida todavía por un integrismo potenciado por dos motivos: tapar los delitos de los clanes de crimen organizado de la órbita de Jordi Pujol, y obedecer las consignas independentistas emanadas de centros arlequinados de decisión de origen obscuro que decidieron en su día dinamitar España, empezando por Cataluña por su siempre latente antiespañolismo minoritario pero ruidoso y muy bien engrasado vía subvenciones y reparto de cargos remunerados a costa del erario público: el laboratorio perfecto para experimentar la ‘voladura controlada’ de un Estado como España.

descarga (5)2) Lo que sucedió el sábado 21, y así lo comprobaron 600 millones de espectadores, es que se neutralizaron totalmente las bravuconadas desafiantes y hostiles que se suelen marcar los energúmenos del F.C. Barcelona cuando juegan contra ‘el Madrit’ o la final de la Copa de S.M. el Rey, con broncas, pitidos, escarnios a la Bandera española y al Himno Nacional, a la vez que fuerzan la exhibición provocativa del ‘trapo estelado’, puesto que la bandera oficial de la comunidad autónoma, Principado o región de Cataluña es la digna Senyera de las cuatro descarga (3)barras rojas sobre fondo amarillo, que nadie prohíbe lucir, aunque no tiene sentido que ondee si juega el Barcelona –salvo para provocar-, caso en el que se debería utilizar la bandera de la ciudad de Barcelona; al igual que cuando juega el Real Madrid se debería mostrar la de Madrid ciudad (osa y madroño) o la de la Comunidad de Madrid  (fondo rojo y siete estrellas).

Es más, en el minuto 17.14 del partido (que coincide con la cifra del año de la pretendida pérdida de sabe Dios qué derechos, 1714) nadie del Barça movió los labios para silbar ni berrear en sentido alguno, como viene siendo habitual que suceda desde que a alguien se le ocurrió lanzar la idea de semejante aquelarre fijo en todos los partidos desde hace unos meses.

images (20)3) También fue alentador y dio esperanzas de que aún se pueden arreglar las cosas sin tener que recurrir a los guantazos o a la pólvora. Vivir el sentimental y emocionante momento en el que las 80.000 personas que llenaban el estadio Santiago Bernabeu mantenían un silencio respetuoso al sonar el himno francés ‘La Marsellesa’ interpretado por un piano solitario y en un tempo más lento que el habitual VEÁLO Y ESCÚCHELO AQUÍ , a la vez que se desplegaba una gigantesca bandera francesa tricolor en la gradería principal, fue una imagen referente para el recuerdo sobre lo que es la unión y fraternidad entre países hermanos. Nadie parpadeó, se movió ni mostró animadversión alguna hacia el acto de homenaje simbólico en recuerdo de las víctimas y heridos habidos durante la masacre islamista ocurrida el viernes trece de noviembre en París; contando con que en Cataluña, parte de los fanáticos del ultranacionalismo, de la extrema izquierda y del anarquismo consideran que Francia ‘también’ es un país ocupante de la mal llamada ‘Cataluña Norte’, que para el Hexágono no es más que una noble región más dentro de un departamento llamado Pyrénées-Orientales. Punto.

Así que alegrémonos de pensar que en el fondo, el hediondo suflé separatista no ha sido más que esto: un bluff relleno de odio cainita antiespañol, pero que se ha desinflado en cuando el Estado ha activado su maquinaria en ‘modo funcionamiento activo’ después de haber mostrado previamente y con calma y serenidad, por activa y por pasiva, su desacuerdo formal contra los abusos de Artur Mas y sus huestes (la aceleración insurrecta al nivel que está coincide con la nefasta etapa de Mas como presidente de la Generalidad; aunque Pujol creara el monstruo y el hábitat que lo ha alimentado).

Y animémonos con la primera reacción económica del Gobierno de España (ministro Montoro) al exigir que el último traspaso del FLA (y los siguientes) se usen directamente para pagar facturas de proveedores acreditados, sueldos de funcionarios y financiación de servicios públicos, y ¡ni un céntimo! en montajes alrededor de la broma independentista y el despilfarro que supone en subvenciones y gabelas para los afectos a ‘la causa’; algo que hace suponer que el problema se acabará en menos de un año, sobre todo si la Audiencia Nacional –como parece ser- imputa de inmediato a Jordi Pujol y a sus cómplices… entre los que puede estar el propio Artur Mas y parte de su guardia de corps de yonquis del proceso unilateral de independencia, que no desea ni una cuarta parte de la ciudadanía, a pesar de la presión propagandística, los intereses creados y la coacción que existe en la Cataluña 3324827‘profunda’ para manifestarse a favor de semejante desvarío; puesto que en dicho hábitat rural y semirural es casi imposible pasar desapercibido si no comulgas con el dogma y te unes a la secta… de ahí la visibilidad de tantas fechorías y las estupideces inauditas perpetradas por los alcaldes de todas las poblaciones regidas por el magma CiU + ERC (hasta ahora bajo la tapadera Junts pel Sí, que ya ha vuelto a mutar de cara al 20-D y se hace llamar Democràcia i Llibertat), todos ellos adictos a la metadona nacionalista, que acudiendo con su varas de mano al palacio de Justicia de Barcelona para ‘apoyar’ a Mas, mostraron su nivelazo democrático y su clase como políticos.

Menos mal que todo indica que aún hay esperanza. Aún hay ‘partido’.