“Mi Princesa roja”, un musical en torno a la vida y a la figura de José Antonio Primo de Rivera

 

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Solamente aquellos que nunca han militado y se han aprovechado de una ideología o partido político están acreditados para escribir y opinar de forma libérrima sobre cualquier aspecto de la historia y la de los personajes más singulares de una corriente de pensamiento o de la interpretación de los hechos una vez acaecidos y asentados en los documentos que inspiran la propaganda o la información-desinformación que de ellos se hace. Por esto en SELECTO*DIGITAL hablamos de ‘Mi Princesa Roja‘ una comedia musical que sintoniza con un público diverso por encima de colores políticos, un espectáculo que en esencia puede competir con los que en Broadway o el West End también tratan o aluden asuntos en los que una revolución, una guerra o una hecho dramático de la Historia se presenta ante el público en un formato teatral; llámense Martin Guerre, Miss Saigon, Les Miserables, The Wall, Evita, 1776  o Jesucristo Superstar, entre otras.

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Una retroproyección de la obra y su efecto con los actores sobre el escenario

La figura de José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fundador de Falange Española, que fue acusado de conspiración y rebelión militar contra el Gobierno de la Segunda República y fue condenado a muerte y finalmente ejecutado durante los primeros meses de la Guerra Civil Española, sirve para centrar el argumento de este musical que se exhibe en el Teatro Arlequin, de Madrid  VEA EL TRAILER  y que mediante un novedoso atrezzo audiovisual basado en retroproyecciones de imágenes de cine de exteriores (combates, muchedumbres, disturbios) con 35 decorados diferentes que facilita que un sistema novedoso de visualización de escenas rodadas permita pasar de una situación a otra rápidamente, mientras que es la interactuación de los actores rodados con los intérpretes en el escenario DISFRUTE CON EL TEASER lo que confiere la calidad y el atractivo a este espectáculo audiovisual extraordinario que aúna el excelente trabajo de un elenco de actores-cantantes que basándose en un libreto y una música seductora, una escenografía y coreografía solventes, y más que notables trabajos técnicos y de dirección escénica, muestra los años 30 del siglo pasado predecesores y coincidentes con la Guerra Civil Española, auténticos tiempos convulsos en una patria partida en dos.

Es en medio de este caos cuando irrumpe con fuerza un joven político, José Antonio, del que mucha tinta se ha gastado desde entonces para contarnos lo sucedido… pero nunca de esta forma tan honrada y a la vez objetiva, sobre todo por que narra la atracción que en esa época siente José Antonio cuando conoce a Elizabeth Asquith, la esposa del príncipe Bibesco, embajador rumano en Madrid, circunstancia que potencia el surgimiento entre ellos de una relación muy especial basada en su mutua pasión por la poesía, su confluencia de ideas, su inquietud por la justicia social… y su similitud en ver la vida, que conllevó que se convirtieran en amantes: Un amor prohibido, un amor imposible, un amor eterno.

JAEn paralelo, Javier Ruiz Portella, director de El Manifiesto, ha editado un libro, ‘El político que amaba la poesía’, publicado en Áltera, en el que en forma de una antología agrupa sugestivamente presentados en forma cronológica, los discursos, artículos, entrevistas, alegatos… teórica o políticamente más sustanciales del fundador de la Falange, a la vez que incluye un apartado titulado ‘José Antonio contra las derechas’ que incide en aquellos textos que toman claras distancias respecto a estas últimas o arremeten enérgicamente contra las mismas: desde Calvo Sotelo y la CEDA de Gil Robles, triunfadora en las elecciones de 1933, hasta… el mismísimo Alzamiento Nacional.  Cierran el libro dos anexos. El ya indicado sobre la historia amorosa que da título al musical Mi Princesa Roja, y otro en el que se reúnen los principales testimonios que sobre José Antonio Primo de Rivera han dado destacadas personalidades… ¡de izquierdas!

Nunca una figura política tan combatida ha suscitado tanta admiración en las mismas filas de sus enemigos, algo de lo que es testimonio proverbial el siguiente par de sentencias de José Antonio, que hoy cobran más vigencia que nunca:

“Ya es hora de acabar con la idolatría electoral. Las muchedumbres son falibles como los individuos, y generalmente yerran más. La verdad es la verdad (aunque tenga cien votos). Lo que hace falta es buscar con ahínco la verdad, creer en ella e imponerla, contra los menos o contra los más”.

“Evidentemente, para adueñarse de la voluntad de las masas hay que poner en circulación ideas muy toscas y asequibles; porque las ideas difíciles no llegan a la muchedumbre; y como entonces va a ocurrir que los hombres mejor dotados no van a tener ganas de irse por las calles estrechando la mano del honrado elector y diciéndole majaderías, acabarán por triunfar aquellos a quienes las majaderías les salen como cosa natural y peculiar”.

 

“La propiedad antigua, la propiedad artesana, la del pequeño

productor […], es como una proyección del individuo

sobre sus cosas. […] Pero a medida que el capitalismo

se perfecciona […], va alejándose la relación del

hombre con sus cosas y se va interponiendo una serie

de instrumentos técnicos de dominar. […] El verdadero

titular de la propiedad ya no es un hombre, ya no es un

conjunto de hombres, sino que es una abstracción representada

por trozos de papel. […] La antigua ciudadanía

completa, humana, íntegra, llena, se ha quedado reducida

a estas dos cosas desoladoras: un número en las listas

electorales y un número en las colas a las puertas de las

fábricas”.

Y de las oficinas del INEM; decimos nosotros.

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1322666581_034614_1322673050_sumario_grandeNota: a continuación proporcionamos cuatro discursos esenciales de Primo de Rivera que ayudan a entender mejor al personaje. No se puede considerar propaganda política a favor de un partido o ideología, aunque existen propuestas ‘Falange’ en cada cita electoral. Escucharlas sorprenderá a quiénes creen que Primo de Rivera era lo que tendenciosa y cansinamente se ha venido en tildar de fascista; pues no lo era… si acaso era más revolucionario e ‘izquierdista’ que aquellos que así se hacen llamar sin serlo; por mucha coleta o puño en alto que exhiban.