Nos asustan para tenernos acongojados y sumisos. Ahora es el cáncer y la carne.

 

Una de las estrategias para conseguir el control social de las mentes, que tan bien definió Chomsky, es la de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas informaciones insignificantes o, por el contrario, algunas muy alarmantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. Se trata en suma de mantener la atención del público confundida y lejos de los verdaderos problemas sociales; es decir: Apresada por temas sin importancia real y ocupada, preocupada, frágil y sin energía ni tiempo para pensar; que es la herramienta ideal del Poder corrupto y depredador para seguir al mando de la rapiña y el expolio.

De esta forma, llama poderosamente la atención la irrupción brutal de la noticia oficial de la Organización Mundial de la Salud, OMS, respecto a que la carne procesada ha sido incluida en la lista de agentes que pueden causar cáncer; es más, la coloca en la de las cinco categorías en las que agrupa a los posibles agentes cancerígenos, junto al tabaco y el amianto o asbesto, mientras que las demás carnes rojas no procesadas están colocadas en la segunda categoría de “sustancias probablemente cancerígenas”, puesto que, según la OMS, la evidencia de su vínculo con la enfermedad todavía es limitada.

Exactamente, dicha OMS apunta a que la carne procesada, como el tocino ahumado o la panceta (bacon), la chacinería o ¡¡¡el jamón!!! causan cáncer si se consumen en cantidades de 50 gramos de carne procesada –al día-, que en concreto aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer colorectal en un 18%.

¿Y qué son carnes procesadas? Agarrémonos bien, pues son todas aquellas que han sido curadas, ahumadas, o a las que se les haya agregado sal o preservantes.

“Estamos diciendo claramente qué es un cancerígeno de grupo uno, y sabemos que está causando cáncer”, explicó el doctor Kurt Straif, de la OMS, “pero los riesgos son claramente menores que con otros cancerígenos conocidos”, agregó.

En su informe, la organización destacó además el alto valor nutricional de la carne, que es rica en hierro, zinc y vitamina B12, lo que seguramente explica por qué los expertos no están recomendando renunciar completamente a las carnes procesadas, sino consumirlas con mucha moderación.

Al parecer son esos aditivos y este procesamiento los que aumentan el riesgo de cáncer, al igual que cocinar la carne a altas temperaturas, como por ejemplo en la barbacoa, también puede generar sustancias carcinógenas.

Aunque la OMS aclaró que la inclusión de las carnes procesadas entre los cancerígenos de categoría uno no significa que comerse un bocadillo o un sándwich de chorizo sea tan peligroso como fumar, para un individuo normal el riesgo de desarrollar cáncer de colon debido a un consumo de carne procesada aumenta mientras más carne se consuma, explicó el doctor Straif.

Y la doctora británica Jill Jenkins dijo que no piensa recomendar a sus pacientes abstenerse de comer carne, aunque recomendó cautela con el consumo de carne procesada. “Ciertamente pienso que hay que mantener bajo el consumo de carne procesada, todo con moderación”, dijo Jenkins; añadiendo que “Lo que hay que saber es que si uno consume hamburguesas, salchichas y derivados del cerdo todos los días, entonces si está en riesgo, pero si consume salchichas ricas en proteínas y hechas con buena carne una vez cada quince días… no hay ningún riesgo”.

Algunos expertos ya han reaccionado con cautela ante el informe de la OMS, como la organización británica ‘Panel de Asesoría sobre el consumo de Carne’, por ejemplo, que ha declarado hace unos días que “ningún alimento te da cáncer”. Y, para apoyar su punto de vista señaló que algunos estudios muestran que las tasas de incidencia de cáncer entre vegetarianos y consumidores de cáncer son similares.

Así que, para hacernos más felices, resulta que “la prioridad principal para prevenir el cáncer continúa siendo parar de fumar, mantener un peso corporal normal y evitar un alto consumo de alcohol”, según el profesor Robert Pickard, miembro de este organismo; aunque el profesor Tim Key, del Centro Británico de Investigación sobre el Cáncer y la Universidad de Oxford, insistió en que los grandes consumidores de carnes rojas y procesadas les convendría consumirla con mayor moderación.

Para entendernos: ¿Qué es la carne roja?, pues es la carne de vacuno, cordero y cerdo, incluyendo la carne de res molida (hamburguesas), chuletas de cerdo y cordero asado. El pollo o el pavo no son carnes rojas.

Entonces, ¿Qué es la carne procesada?, se refiere a carnes con conservantes, curadas o saladas. El jamón, tocino, pastrami y salami, las salchichas de Frankfurt, patés, choped porks, mortadelas, morcillas, salchichones y demás joyas de la gastronomía popular o de supervivencia económica son algunos ejemplos. Las hamburguesas y carne picada sólo cuentan como carne procesada si han sido conservadas con aditivos de sal o productos químicos.

Así que váyase olvidando de su pasión etnocultural por los derivados cárnicos y pásese al veganismo, al vegetarismo o a cualquier ‘ismo’ que considere oportuno, a la espera de que llegue un cataclismo a través de los abusos de poder y estragos que causan una buena parte de políticos y de gente sin escrúpulos que atontan a la población para infundirle pánico a casi todo.

Aquí se trata de prohibir la mayoría de placeres o restringir las libertades y el acceso a la felicidad de las personas.

¿Lo duda? Acaso ¿cree que asesina más gente la ingesta de carnes que las enfermedades, medicaciones y otras adicciones legales o ilegales que sufre la ciudadanía ante la angustia de estar sin trabajo y no conseguirlo?