De los ‘cordones sanitarios’ a la no democracia

Tomemos la Historia por donde queramos y siempre hay alguien que se opone a que otros piensen y actúen de manera distinta a él y los suyos, de forma que si llega una situación límite se declara y se lleva a cabo una guerra; o se aplica el terrorismo y la violencia; o se hunde económicamente a un país o un  sector productivo o económicamente estratégico; o se lo dinamita mediante estrategias internas de subversión y ataques de ‘falsa bandera’; o se lo descompone mediante la potenciación de la división territorial interna y el enfrentamiento entre conciudadanos –sea vía religión, idioma, racismo, xenofobia o ‘dretsadecidir’ de mil calañas.

nON-fnPero hay otra manera más sutil de neutralizar al contrincante e impedirle el acceso a su lícita opción de gobernar para mejorar las condiciones de vida de la población: lo que se viene en llamar ‘el cordón sanitario’ que consiste en que desde obscuros centros de poder de pavimento arlequinado se dicta una fatwa en contra de una siglas, una ideología o una identidad; se substituye y manipula la historia o los hechos, se deja en manos de ‘tontos útiles’ dar la cara y hacer ver que son los que mandan y, finalmente, se congrega alrededor de un leit motiv prefabricado a una serie de fanáticos, estómagos agradecidos, mediocres y sectarios potenciales y se les impregna las neuronas de tópicos, consignas u opciones de figurar mejor como cabezas de ratón que a guisa de colas de león; y así se consolida el caldo de cultivo de la secta que se autoerige en la que reparte credenciales de ‘bueno’ o de ‘malo’ con las que medrar o quedar fuera de circulación; a la vez que se apodera del cotarro del acceso al erario público y al reparto de sus recursos para generar un clientelismo que algún día deberá devolver el favor en dinero, especies o favores.

1315774679732

García Albiol, en harina

Y así nos va. Cordones sanitarios en Francia para que el FN nunca llegue al Eliseo (con un 33% de votos, a pesar de los boicots y la demonización y de que no lo vota ni un inmigrante –que si votan PSF); o un inmediato cordón sanitario en España contra el PP, cordones sanitarios contra Ciudadanos (que ya empieza a estar estigmatizado por no machacar a los de Rajoy), y todo tipo de alianzas antinaturales de partidos ‘frentepopulisto-guerracivilistas’ de extrema izquierda y de ADN independentista para que quienes vencen en las urnas no ocupen el lugar que el votante ha decidido que ostenten; lo que es el caso del PP de Badalona (provincia de Barcelona y tercer municipio catalán en población) en dónde se ha conjurado y aliado una amalgama de desechos de vieja factura y algunas siglas submarino del comunismo que nos viene en ciernes (cobaya de Podemos) para que aunque el alcalde actual  vuelva a ser el más votado (que lo será) quede relegado al ostracismo de la oposición.

¡Y le llaman democracia!