El asesinato y demás ataques violentos en el Instituto escolar Joan Fuster de Barcelona. Algo no está claro

La vergonzosa y sospechosa rapidez con la que Irene Rigau, la consejera de Enseñanza catalana, ha zanjado el asesinato llevado a cabo en el Instituto escolar Joan Fuster, más el extraño silencio que rodea el caso, con la excusa de que el homicida es un menor de edad y se ‘debe salvaguardar su intimidad y anonimato’ nos hace reflexionar acerca de la situación que vive el universo colegial, la escala de valores de la juventud actual y… la sarta de mentiras y manipulaciones que acompañan cada caso en el que hay algún factor politizable, ideológico o de índole sectario o dogmático.

El símbolo usado por el asesino en sus Redes Sociales

El asesinato de un profesor sustituto, adulto, de un machetazo por parte de un adolescente, y los intentos de dicho tarado por matar con una ballesta a una profesora de Lengua española y a su hija, además de a otra profesora y a dos alumnos más, afortunadamente fuera de peligro, es un asunto suficientemente serio como para que la Policía, los Mossos d’Esquadra, se tomen muy en serio investigar a fondo si coexisten indicios o algunas condiciones resaltables en el entorno y las influencias recibidas y vividas por el homicida; desde querencias por la extrema-extrema derecha a alguna pasión inconfesable por la extrema-extrema izquierda o los movimientos anarquistas y antisistema… o alguna posible militancia formal o informal en grupos independentistas catalanes que pueden estar mimetizando una pulsión violenta inspirada inicialmente en la kale borroka pro etarra y ahora en los integrismos yihadistas.  Se ha ido demasiado rápido en diagnosticar (ergo juzgar) que el tipo ese tuvo un brote o ataque psicótico; que era muy aficionado a las armas y que gozaba con los juegos de rol de ordenador, entre los que destaca que su favorito era el video juego W2k15, el juego oficiasl para Play Station de la principal lucha libre homologada en EE.UU.

Añadamos que el tipo deglutía series de televisión sobre zombies, Walking Dead entre ellas –que tiene su propio submundo de ¡uso de ballestas!-(*), o los combates de lucha libre ‘Smack Down’ [directamente pensada para idiotas]; o que llevara habitualmente puesta la capucha de la sudadera, cuál miembro de secta-banda callejera, toda una declaración de principios en los ámbitos urbanos marginales; pura carne de cañón carcelario.

Es más, el modus operandi indica que el maldito treceañero preparó con alevosía y premeditación el ataque, puesto que llamó a una puerta de la escuela y la profesora que le daba clases de Lengua Española le abrió, momento en el que el muy salvaje sacó una ballesta, y le disparó cerca de la cara, para después intentar apuñalarla cuando estaba en el suelo, y antes de disparar contra otra alumna, la citada hija de la profesora.

Al oír los gritos, un profesor de una clase próxima se acercó al lugar y el joven, que además llevaba un coctel molotov a punto de  ser encendido y lanzado, le clavó un machete al maestro a la altura del pecho, asesinándolo. Una auténtica historia de terror, más que inspirada en las escenas del film  ‘Leyenda Urbana’, adorada por el pequeño monstruo, un film de terror que se basa en la premisa de que un asesino utiliza métodos descritos en algunas leyendas urbanas como medio para matar a sus víctimas; película de la que el homicida era fan confeso.

¿Va entendiendo el lector?

Foto BS/ Selecto DigitalAsí que nos gustaría saber qué otro material le influyó al miserable. ¿Qué tenía pegado a las paredes de su habitación o en los cajones de sus armarios?; ¿con qué simpatizaba y que enseñas y consignas obedecía? Y desearíamos saber con exactitud el grado de negligencia habida por parte de las autoridades escolares y policiales de la Generalitat en materia de prevención de violencia, ya que el susodicho ya había mostrado signos y síntomas de desequilibrio reciente al, además de bajar estrepitosamente su rendimiento escolar, explicitar a alumnos compañeros que tenía una ‘lista negra’ con los nombres de veinticinco profesores y varios alumnos a los que quería eliminar para después suicidarse… ¡y todo el mundo se lo tomó a broma!; y ni un relé de las alarmas que deberían estar previstas para estos casos se disparó.

Así que es exigible que la consellera Rigau, talibana de las esencias más extremistas de la secesión en ciernes en Cataluña, se entretenga urgentemente en aclarar si el niñato ese, ahora ingresado en el Hospital de Sant Joan de Déu, ya que como menor no se le puede encausar, juzgar y encarcelar, escondía algo inconfesable en su vida; porque si se hubiera encontrado ni una sola alusión a alguna simpatía ‘españolista’ o, no digamos, cualquier veleidad proto, filo o directamente fascista o nazi todos nos hubiéramos enterado del perfil personal, familiar, ambiental y social del acusado de este crimen. ¿Verdad?

Para no alargarnos: ¿De qué palo iba ese desalmado?, del que ni sabemos nacionalidad ni nombre. Y ¿por qué se esconde el de la pobre víctima? ¿Qué acaso no es noble, digno y necesario saber que el profesor interino se llamaba Abel?, según rezaba un rótulo expuesto junto a las flores y velas en homenaje a su vida; y que a fecha de hoy, a 24 horas del crimen nadie sabía públicamente, y solo hemos visto los periodistas desplazados al lugar.

¿Qué se esconde detrás del silencio sobre este caso? ¿Quizás no manchar la, por discutible y dudosa, presunta excelencia del sistema educativo catalán regido por principios de adoctrinamiento unidireccional antiespañol? ¿Era el acusado de asesinato un embrión afecto al régimen independentista? ¿Camuflaje de evidencias? ¿Prevaricación?

Porque, además de todos los tópicos y discursos vacuos sobre que ‘la juventud’ recibe demasiados imputs violentos de forma continua e intensiva, no se ha de olvidar que detrás de las tramas y argumentos de cada guión de esas series (el plot) se supura un culto al odio y a un tipo de racismo larvado [véanse etnotipos de las imágenes], mucha xenofobia y una total justificación de la política de hechos consumados a la hora de emplear la fuerza sin reservas.

¿El truco? Que el enemigo sea abstracto o miembro de ‘los malos’ de cada etapa de la Historia, y así sea susceptible de ser destruido sin misericordia y con la crueldad más ilimitada.

¿Y aún extraña que hayan monstruos que actúen con ‘brotes psicóticos’?

 

 

 

 

(*) Para comprender lo de las puñaladas y de las ballestas en ‘Walking Dead’ y el porqué de que influyera al asesino en este caso, véase esto: http://bit.ly/1GfmqEE

 

Ah, y vea de que va la falsa y penosa lucha libre ‘Smack Down’, para interpretar a qué tipo de cerebros les puede gustar semejante farsa: http://bit.ly/1Da480h

 

 

EN RECUERDO Y EN HONOR DE ABEL, EL PROFESOR FALLECIDO.  Q.E.P.D.